López necesitó contar todo lo que vio el tiempo que estuvo secuestrado. Los diálogos de los policías, las personas con las que compartió cautiverio, sus compañerxs de celda y lo que hacían. Pero apenas sabía escribir. Entonces, dibujó. Donde podía; en el reverso de las bolsas de cal, en recibos de impuestos, etiquetas de productos.
