Lo tengo más que marcado: me levanté y sabía que la audiencia arrancaba a eso de las 10 u 11 de la mañana. Y yo rendía el final de Historia Contemporánea, un final que venía preparando hacía mucho tiempo, con una compañera que se llamaba Laura.
Fui a rendir y, cuando estaba por entrar, me llega un mensaje a mi celular de ese momento, que era uno gris chiquitito, redondito, que decía: ‘no aparece López’.
En ese momento yo participaba en Justicia Ya! ‘Nos estamos juntando’, decía también. Decidí entrar a rendir y, desde el banco donde estaba se veían, por la ventana, las gomas prendidas en Plaza San Martín. Eran las once de la mañana y ya había gente que empezaba a reclamar por la aparición de López. El docente me peguntó qué me pasaba, que estaba muy distraída, miraba mucho por la ventana. «Desapareció un testigo de los juicios contra Etchecolatz en los que estoy participando y no se sabe donde está», le dije. «Uh», me dijo el docente, «¿querés seguir? Ya aprobaste», me respondió. «No, no, si ya aprobé, ya está», le dije. Y me fui a la Plaza.
Gisela Di Matteo