Al día siguiente y con Julio López sin aparecer, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1, condenó a Miguel Etchecolatz a prisión perpetua bajo la figura de Genocidio.
Es la primera vez que se reconoce jurídicamente la figura de responsabilidad en los “delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio” en el texto resolutivo de una sentencia.
