
Es 17 de octubre de 2011. Nilda Eloy es la primera testiga que llama el Dr. Carlos Rozansky para que declare en el juicio que conocemos como Circuito Camps que se está llevando a cabo en el Tribunal Oral Criminal Federal Nº1, en la Ex-Amia, en calle 4.
y aparece,
con pelo largo hasta la cintura,
cuelga la cartera en la silla,
y mira fijo.
Si pudiera se prendería un pucho.
–No me es fácil declarar aquí, esta vez, porque el mío, como tantos otros testimonios que van a escuchar en este juicio, es el ejemplo de lo que significa el desguazar las causas, –dice– Yo a este juicio llego solamente por haber reconocido a un represor. Y a pesar de que hay una condena firme donde se reconoce que estuve detenida en el Centro Clandestino de Arana no formo parte de los casos por los cuales se están juzgando los hechos cometidos en Arana.